Estar ahí

Vianeyri Alcantara febrero 1, 2018 Comentarios desactivados en Estar ahí

Por:
Ana Blanco –
Siempre me ha sorprendido la capacidad que tenemos para solucionar los problemas de los demás. Damos una respuesta para cada pregunta y un consejo para cada situación, claro, siempre que le esté pasando a otro. Cuando llega el momento de enfrentar problemas propios, es otro tema.

Pero al punto que quiero llegar es que cuando alguien esté pasando por una situación complicada, simplemente hay que estar ahí.

Que esa persona a la que quieres sepa que de verdad puede contar contigo.

No presionar para que actúe, porque quizá no está preparado y no regalar ese sabio consejo que seguramente no está listo para oír en ese momento, solo que sepa que estás ahí y, cuando te necesite de verdad, pueda recurrir a ti.
No puedes ir de salvador del mundo, menos aun pretender que los demás hagan lo que crees que es mejor para ellos. No te confundas.

No me refiero a no estar presente en la vida de quien amas, quiero decir que hay que estar ahí, a su lado, pero no aspirar a manejar las cosas tal y como tú las entiendes, porque puede que el otro no lo vea así y solo necesite una mano amiga que lo sostenga.

Y si se equivoca no le sueltes un te lo dije, sino un cuenta conmigo.

Es verdad que hay que saber transmitir las cosas aunque duelan, claro que sí, pero igualmente hay que tener la capacidad de hacerlo en el momento en el que la otra persona esté preparada para oírlo y no cuando tú lo creas conveniente.

Recuerda que mañana puedes estar en el otro lado de la mesa. Y sabrás cuándo es el momento, simplemente poniéndote sus zapatos.

Y algo más. Si decides hacer un favor, ayudar o cualquier acción que realices por alguien, no esperes nada a cambio y no te ofendas si no te dan las gracias.

Lo haces por ese ser que amas, no por ti, ¿verdad? En esos momentos en que te necesitan, tienes que estar, pero hacerlo porque te sale de adentro y realmente la felicidad de esa persona es tan importante para ti que eres capaz de decir presente sin esperar nada, sin empujarla hacia donde quieres, solamente estar ahí, junto a ella, dándole la fuerza, la entereza y la seguridad de que no esta sola. Solo, estar ahí.