PR: Guía parcial de estilos de whisky

Plutis.com septiembre 10, 2014 0
Los whiskys artesanales se sirven “neat” (sin nada) o en las rocas, dependiendo de la marca. (Archivo)

Los whiskys artesanales se sirven “neat” (sin nada) o en las rocas, dependiendo de la marca. (Archivo)

Por Andrea Moya Muñoz / [email protected]

Siguiendo los pasos de las cervezas artesanales, el whisky se está estableciendo como un licor para experimentar y degustar en las barras de la Isla. Aunque el mercado aún se encuentra limitado, varios negocios ofrecen una amplia variedad de whiskys escoceses, estadounidenses y canadienses.

“En los últimos cinco años ha crecido la demanda de whisky y de licores en general”, asegura Phelma Cabrera, gerente de Loíza 2050, un “whisky bar” y pizzería en la calle Loíza. “Hay clientela que quiere conocer. La gente está interesada en probar”.

Los llamados “whisky bars” -como son los negocios santurcinos Loíza 2050 y Gallo Negro-, además de otros locales como The Cigar House en Viejo San Juan, Downtown en Hato Rey, Lola’s Café en Juncos y Dylan’s Biergarten en Hatillo, son algunos lugares que ofrecen una selección de diferentes estilos de whisky que van más allá de lo que se consigue en una barra típica.

Desde el “blended” o “single malt” scotch a los estilos americanos bourbon y rye, del whisky canadiense a los whiskys con sabores, la selección puede ser abrumadora.

¿Dónde empezar?

La definición básica de whisky es un licor distilado de granos, los más comunes siendo la cebada (barley), maíz, centeno (rye) y trigo. Hay muchos factores que afectan el sabor, las características y la calidad de diferentes estilos de whisky, desde el país que lo manufactura, el tipo de levadura que se utiliza, el agua, el proceso de destilación y cómo se añeja.

Aunque los países de mayor producción de whisky, como Escocia, Estados Unidos, Irlanda y Canadá, tienen leyes que establecen requisitos para la confección de whisky, no todos los whiskys producidos en un país son parecidos.

Por ejemplo, un bourbon, estilo americano producido mayormente en el estado de Kentucky, puede estar hecho con maíz y centeno, como el Wild Turkey, dándole un sabor más picante. Mientras que el Maker’s Mark, que también es un bourbon, está hecho con maíz y trigo que le otorgan un sabor más suave y dulce.

Igualmente el sabor del scotch, whisky producido en Escocia, varía grandemente dependiendo de la región que lo produce y si es “blended” o “single malt”. Los whiskys comerciales como Chivas, Johnnie Walker, Dewar’s y Cutty Sark son “blended”, lo que signifca que son una combinación de whiskys producidos en diferentes destilerías de Escocia. Mientras que un “single malt”, como Glenfiddich y Macallan, tiende a tener un sabor único y con más carácter al ser producidos utilizando solamente cebada malteada como grano -en vez de una combinación de granos- en una sola destilería y en alambiques de cobre. Por esto también son más caros.

El añejo también es esencial para darle sabor al whisky. En la mayoría de los casos, la madera de los barriles es la que le da el color ámbar y el sabor caramelizado (aunque en algunas ocasiones también se utiliza colorante y sabores). Los barriles de “bourbon” deben ser, por ley federal, nuevos, hechos de roble y carbonizados. En Escocia, Canadá e Irlanda no hay esa regulación, por lo que pueden reusar barriles y hasta ser confeccionados con otros tipos de madera.

La cantidad de años que pasan añejando también varían y cada país establece un mínimo de años que un whisky debe añejar. Los “single malt” y algunos canadienses se distinguen por un largo añejo, que los hace más oscuros y complejos, como por ejemplo el Macallan 18 o el Wiser’s 18. Sin embargo, los americanos tienen un añejo más corto, usualmente de seis a ocho años, para mantener un sabor más suave y balanceado.

Al tener tantos factores en juego que hacen a cada whisky diferente, la mejor manera de conocerlos es probando. Aunque la selección en Puerto Rico continúa siendo limitada por razones legales de distribución, se pueden conseguir marcas americanas, escocesas y canadienses que antes no llegaban a la Isla.

¿Qué probar?

Johnny Mercedes, dueño de Gallo Negro donde tienen disponibles más de 60 etiquetas de whisky, se deja llevar por lo que la persona ordene inicialmente. “Alguien se sienta en la barra y ordena una marca conocida como Johnnie Walker; eso es un ‘blended’ scotch, pues ya sé que a la persona le gusta el ‘blended’ y puedo ofrecerle otras alternativas”, explica.

De otra forma sería probando alguna marca. “Se le sirve un snifter con un poquito para que pruebe y 90% de las veces el cliente me dice que sí. Se encariña del producto”, asegura Mercedes. Entre las primeras marcas que ofrece son el bourbon Woodford Reserve y los escoceses Aberfeldy y Macallan 12.

Por otro lado, Cabrera recomienda para los que comienzan a degustar este licor un bourbon que no sea muy fuerte o un scotch single malt. “Siempre y cuando sea liviano y tenga cuerpo”, aclara.

En Loíza 2050 son populares los bourbons Buffalo Trace e Eagle Rare, el blended scotch Great King Street y los estilos ahumados de la región Islay de Escocia. “Tienen un sabor fuerte como a tocino, carne ahumada y hierro corroído, que suena horrible pero es delicioso”, aseguró.

Aunque hay tragos confeccionados con whisky, los artesanales se sirven “neat” (sin nada) o en las rocas, dependiendo de la marca.

Fuente: Whisky Advocate y Scotch WhiskyAssociation

Fuente: Whisky Advocate y Irish Statute Book

Fuente: Kentucky Distiller’s Association y Code of FederalRegulation

Fuente: Whisky Advocate y Food and Drug Regulations Canada