Super Mario 3D Land

Plutis.com Noviembre 19, 2011 Comentarios desactivados en Super Mario 3D Land

Por Daniel Dehesa

LO BUENO
Excelente transición entre las secciones 2D y 3D. Controles precisos. Gran valor de rejugabilidad y mucho contenido extra al terminar la historia. Buena implementación del efecto 3D. Buen balance de dificultad.
LO MALO
El movimiento de la cámara es limitado y crea ángulos incómodos. Hay poca variedad de trajes para Mario.

En esta industria de reinvenciones y refritos, hay franquicias que por más que intenten cambiar permanecen intactas; en la mayoría de los casos el resultado es negativo y hasta vergonzoso, en ocasiones es lo opuesto, pues al conservar su esencia brindan la misma calidad de entretenimiento que su propuesta original, Super Mario 3D Land es el ejemplo perfecto. La más reciente aventura del plomero italiano en consola portátil es una amalgama de todos los títulos anteriores en su trayectoria, que afortunadamente ostenta una identidad propia, aunque no queda exento de ciertos detalles que le impiden alcanzar la perfección.

A pesar de las constantes críticas y comentarios de los detractores, los videojuegos de Mario aportan un alto nivel de entretenimiento debido a su imperturbable fórmula, lo que no significa que la serie esté estancada, pues ha pasado por un proceso de evolución que en cada época marcó la pauta de innovación dentro del género. Super Mario 3D Land supone un bucle en ese desarrollo, limitándose a replicar a sus antecesores en lugar de aportar algo nuevo. La falta de novedades no implica carencia de ideas refrescantes. Aún si en esta entrega no se implementa genuinamente nuevas actividades, los elementos que conocemos de juegos clásicos del panzón de Brooklyn se presentan bajo una distinta luz, mezclados para ofrecer una experiencia original con tintes familiares.

Así las cosas, tan sólo en los primeros niveles se observa la influencia de tres títulos magistrales en la vida del regordete bigotón: exploración en intrincados escenarios de Super Mario 64, los colosales mundos flotantes de Super Mario Galaxy, y el esquema de juego refinado de New Super Mario Bros. Lo interesante es que se fusionan dinámicamente conforme avanzas; en un momento estarás corriendo a toda velocidad cuesta abajo por una empinada pendiente, al siguiente recorrerás un complejo laberinto desde una perspectiva lateral al más puro estilo 2D, y por último saltarás entre plataformas con la cámara en ángulo cenital. La estructura de cada nivel se nutre de diversos elementos y es rara la situación en que el escenario ofrezca un solo enfoque.

Ahora bien, las mismas características que hacían de New Super Mario Bros. algo casi cínico por el exceso de componentes del pasado, ofrecen una alegría renovada en esta propuesta 3D; la delicia de correr, saltar, recolectar monedas y brincar por doquier adquiere nueva dimensión, valga la ironía. La razón se debe a ligeros ajustes que se hicieron no sólo por vigorizar la experiencia para las nuevas audiencias, sino para dar mayor significado al contenido dentro de cada escenario.

Pagando tributo al pasado, la entrada en los niveles se muestra por medio de un mapa lineal, y tu acceso a los nuevos escenarios se gana por terminar el reto en turno o por adquirir medallas que paguen el peaje. Estas medallas se encuentran ocultas dentro del escenario para conservar la tradición; algunas se observan a simple vista mientras otras te tomarán mucho más tiempo. Tocando el tema de los escenarios, cabe remarcar que aunque el contador de tiempo regresa, obligándote a completar cada desafío con la brevedad posible, la exploración es uno de los aspectos más gratificantes al jugar Super Mario 3D Land. La recompensa son incontables secretos, algunos constituyen una pequeña desviación de tu misión principal, otros abren una ramificación completa del nivel. La búsqueda por lo escondido te invita a pensar e ingeniártelas para llegar a alguna zona que sabes existe o incluso puedes ver, pero no muestra una forma evidente de acceder; un caso oportuno son las antorchas esparcidas en parajes oscuros, que al encenderse activan el mecanismo de una puerta o derriban una pared que parecía inamovible.

Para su propia desgracia, y la nuestra de paso, las zonas son pequeñas, así que requieren pocos minutos para terminarlas. El aspecto favorable es que al ser un título de consola, ofrece breves y concisos momentos de entretenimiento, ideales para esas ocasiones en que dispones de poco tiempo; por otro lado, deja una sensación de vacío en comparación con otros juegos tridimensionales que conforme evoluciona el género, tienden a sumergirnos en entornos masivos. Por otro lado, la pequeñez de cada aventura no es sinónimo de falta de entretenimiento, pues al finalizar la historia principal, se ofrece acceso a comprar nuevos escenarios de mucho mayor dificultad, así que te aconsejamos esforzarte en conseguir todas las monedas desde el inicio. Si te preguntas por qué no se incluyeron estos niveles desde el inicio, la explicación radica en que el modo de historia está diseñado para terminarse rápido y que la gente poco talentosa con el control pueda disfrutar de todos los elementos aquí contenidos, dejando a los veteranos libertad de exprimir los escenarios avanzados que serán un dolor de cabeza incluso para los más diestros.

Ya que tocamos el tema de la dificultad, entre las principales decepciones del título está la accesibilidad para los jugadores casuales, la reciente filosofía de Nintendo ha buscado favorecer este tipo de audiencia y Super Mario 3D Land no es la excepción. Si mueres más de cinco veces en el mismo nivel, te otorgan invencibilidad, y aunque sigues siendo víctima susceptible a los precipicios, no necesitas preocuparte por cualquier otro tipo de peligro; de fallar diez veces, puedes elegir viajar al final del escenario instantáneamente. Mientras los que gustan del reto jamás llegarán al punto de saltar el mundo –después de todo dónde queda el propósito de jugar–, propicia que recurras a la indestructibilidad cuando una trampa te causa muchos problemas. No te preocupes, para evitar caer en garras de la muerte hay varias herramientas.

Parte integral del atractivo de todo juego de Mario, aquí los poderes arrastran viejas satisfacciones. El más importante y destacable es el traje de Tanooki, parecido a mapache pero a diferencia de su versión original de Super Mario Bros. 3, no permite volar, aunque al menos te dejan caer con lividez y golpear a tus enemigos con la afelpada cola. A éste se suma la nueva habilidad de lanzar boomerangs, que desafortunadamente guarda demasiadas similitudes en desempeño con la flor de fuego: atacas desde lejos y peor, debes esperar a que tu arma regrese para lanzarla de nuevo, es un hecho que recoger ítems a distancia no es suficiente pretexto. En oposición con otros de la serie, en Super Mario 3D Land dispones de pocos trajes, pero cada escenario está diseñado para sacar el máximo provecho de cada uno, y cuando ese no es el caso, se centran en presionarte a usar los talentos natos de Mario al máximo.

El asunto de los controles es otra cualidad encomiable de esta aventura, ya que son extremadamente precisos, incluso a expensas de que el caminar de Mario tiene cierta fricción que de no dominar a la perfección te empujará a caer en más precipicios de los deseables; además, el plomero tiene poca aceleración y si no corres en todo momento serás un imán de las caídas. Había fuertes dudas respecto al funcionamiento del Pad Circular con dicho esquema de control; la realidad es satisfactoria, resultando en movimiento fluido y natural. Justo como en las entregas más recientes del fontanero italiano, dominarlos involucra un poco de tiempo y lo mismo aprender a calcular la intensidad de los saltos y la velocidad al correr.

Como parte de la librería del 3DS, tenía que apegarse a los lineamientos de estereoscopia, afortunadamente donde otros han fallado, la aventura de Mario en tierras tridimensionales explotan a la perfección las cualidades de la consola. Usar esta característica no sólo es un beneficio adicional, en momentos es imprescindible pues la profundidad de muchos escenarios exige calcular bien dónde caerás, y sin el 3D es sustancialmente más complicado. Independiente al vistoso efecto, el juego luce fantástico, saturado de colores brillantes y vibrantes, que rivalizan o en ciertos apartados supera a Super Mario Galaxy; los gráficos gozan de buena definición y sin importar la cantidad de elementos en pantalla, mantienen su fluidez.

En Super Mario 3D Land es sorprendente la sensación de nostalgia y reminiscencia; jugarlo recuerda los momentos más gloriosos de este plomero regordete, algunos incluso se perciben tal como se impregnaron en tu memoria mientras otros se ajustan para favorecer una experiencia más vívida en esta nueva entrega. Ciertamente pudo beneficiarse con un poco de innovación, aspecto que se había convertido en sello característico durante las entregas principales de la franquicia (y se rompió con Super Mario Galaxy 2), pero al final logró salir victorioso, mostrando con precisión de relojero la razón de por qué Mario sigue siendo exitoso después de tantos años de carrera: simple y puro entretenimiento.