“Historias cruzadas”, hermosa pero blanda

Plutis.com February 18, 2012 0

Elenco. Viola Davis, Octavia Spencer, Emma Stone, Jessica Chastain y Sissy Spacek son prácticamente insuperables en sus actuaciones.

Armando Almánzar R.-
Santo Domingo -
“The Help”, con guión y dirección de Tate Taylor, basada en una novela de Kathryn Stockett, es una de las nueve películas nominadas al Oscar que será entregado el domingo 26 de este mes de febrero.

Cuando vimos las candidatas y los votos que recibía cada una de ellas (no los votos de los miembros de la Academia, otros, tal vez de los críticos), la que había recibido menos era, precisamente, “The Help”.

Y, luego de ver el film, comprendo esa votación: no puede compararse a casi ninguna de sus competidoras, en especial a “Midnight in Paris”, a “Moneyball”, a “We need to talk about Kevin” y otras.

Vamos a explicarnos: si comparamos “The Help” con sus competidoras y aún con otros films del pasado año desde el punto de vista histriónico, en especial del elenco completo, es muy posible, por no decir seguro, que este formidable grupo de mujeres se lleve a cualquiera otra por delante: sin lugar a dudas, Viola Davis, Octavia Spencer, Emma Stone, Jessica Chastain y la veterana Sissy Spacek son prácticamente insuperables.

Usted podría afirmar también, como espectador, que la puesta en escena de Tate Taylor es buena, pero, por supuesto, buena dentro de un esquema tradicional y convencional donde los detalles funcionan sin demasiado esfuerzo porque brotan por sí solos como en todo aquel trabajo que no requiere ni presupone esfuerzo adicional alguno y, sobre todo, esfuerzo para realmente crear lo que es cine, Séptimo Arte, que es lo que ofrecen cintas como algunas de sus rivales en candidatura.

Pero, obviando la puesta en escena y recordando que ese Tate Taylor es un actor joven de 18 películas pero con apenas un largo metraje como director (que no resultó demasiado bien acogido, por cierto), lo que en realidad no nos gusta demasiado es el guión tomado de la novela de la Stockett. La historia se desarrolla durante los años 60 en Jackson, Mississipi, y cuenta sobre una chica de familia acomodada, Skeeter Phelan, luego de graduarse, decide trabajar como periodista y se encapricha luego en escribir una novela basándose en la vida de todas esas mujeres negras que han trabajado y trabajan para su familia y todas las demás familias de clase media alta en el pueblo, y para ello, por supuesto, recaba la ayuda de esas criadas que, en principio, se niegan, pero luego deciden cooperar.

Y, como es de esperarse, al Skeeter publicar su novela y (como era de esperarse en este tipo de cine) resulta tremendo éxito, todos en Jackson la leen y el escándalo se desata. Y entonces vienen nuestras objeciones: en los 60, en el sur norteamericano, y en ese estado muy particularmente, Mississipi, la violencia racial era una constante aterradora, hubo de intervenir el gobierno central en muchas oportunidades con el FBI y la Guardia Nacional para contener los excesos criminales de la gente del Ku Klux Klan, las golpizas, los linchamientos, los asesinatos menudearon.

Y es en ese estado, en Mississipi, que estas criadas desafían a sus amos y señores, que se burlan de ellos, que les preparan bizcochos “preparados” para humillar, que chantajean a algunas de sus señoras, que, formidable exageración, al final el marido de una de las señoras jóvenes le dice a su criada que “yo siempre lo supe todo” (o sea, que la señora no cocinaba nada, que todo lo hacía la fámula) y le echa el brazo encima y, para culminar, la sienta en su mesa del comedor a comer con ellos.

La autora Stockett podrá decir que todo eso fue cierto, pero, me disculpa, que no se lo vamos a creer, sorry.


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