Canelo vs Chávez Jr.: Puede pasar cualquier cosa el sábado

Plutis.com Mayo 5, 2017 0
Canelo Alvarezz y Julio César Chávez Jr. fueron apoyados por casi 7 mil fans en el pesaje Al Bello/Getty Images

Canelo Alvarezz y Julio César Chávez Jr. fueron apoyados por casi 7 mil fans en el pesaje Al Bello/Getty Images

Los mexicanos Saúl “Canelo” Álvarez (41-1-1 con 34 KO) y Julio Cesar Chávez Jr. (50-2-1 con 32 KO) se enfrentan este sábado en una pelea sin títulos en juego, con un límite de peso pactado en 164.5 libras que fue cumplido, con libertad de subir el tonelaje hasta donde sea al día siguiente y con un resultado que depende casi exclusivamente de las consecuencias de lo que ocurra después báscula y antes de la campanada inicial. La batalla, que será a 12 asaltos, tendrá lugar en el T-Mobile Arena de Las Vegas, Nevada, y encabezará una cartelera que será distribuida bajo la modalidad de PPV.

La pelea, en lo previo, está cargada de dudas a partir de las incógnitas que genera el peso que debieron cumplir los dos rivales este viernes. Con Chávez Jr., la primera expectativa fue la posibilidad que no consiguiera cumplir con el límite pactado por contrato. Para sorpresa de muchos el “Hijo de la Leyenda” llegó a la báscula con un tonelaje impensable de antemano: ¡164 libras!

Superado ese desafío, comienza la segunda incógnita: ¿conseguirá Chávez Jr. recuperarse en la rehidratación? Su preparador físico Memo Heredia aseguró que a la hora de la batalla Junior oscilaría entre 180 y 185 libras. Que haga ese peso no es misterio, el misterio radica en que los dos esfuerzos (dar el pero primero y aumentar tanto después) no le pasen la cuenta de manera negativa. No existe ninguna duda de que de ello dependerá que se pueda ver o no ver una pelea competitiva en la noche del sábado.

Las cosas para Canelo parecen más fáciles, pero no por ello están libres de una posible complicación a partir del peso marcado en la balanza: 164 libras. Será la primera vez que el tapatío se aventure en la balanza más allá de las 155 libras, algo que necesariamente motivó un cambio en su preparación y en su dieta. Y si luego de superar el pesaje para Chávez la incógnita pasa por su rehidratación, en el caso de Canelo pasa por “las posibles consecuencias” del segundo aumento de peso (lo que suba de viernes a sábado por encima de las 164.5 libras). No hay certezas absolutas sobre lo que ello incida positiva o negativamente en su desempeño.

El peso y la balanza es el factor que vuelve atípica esta pelea ya que la misma se jugará en tres etapas. Hasta la ceremonia del pesaje es un tiempo, el periodo de rehidratación (las 24 horas previas a la pelea) será otro y la pelea en sí la tercera fase. Esta es la razón esencial para que sea imposible ofrecer un pronóstico coherente en un combate donde dos de los tres factores que deciden la victoria o la derrota ocurren antes de la campanada inicial.

Pero, superado el primer rubro y colocando la imprevisible premisa de que Chávez Jr. logre una buena rehidratación, es posible imaginar con mejor precisión lo que pueda suceder en esta batalla, al menos en los primeros seis asaltos.

INTENSIDAD Y POSIBLE KO EN LA PRIMERA MITAD

Chávez es más grande y está acostumbrado al intercambio duro con rivales que promedian las 170 libras. Canelo ha enfrentado a rivales pequeños o que no han pasado de las 155 libras. Chávez, ante esos rivales, siempre buscó imponer su ritmo. Canelo ante esos rivales, no siempre impuso su ritmo, más bien, sus mejores momentos ocurrieron esperando y cediendo la iniciativa. Es de esperar que nada cambie en el ADN boxístico de ambos y los primeros asaltos ratifiquen lo esperado: Chávez proponiendo, poniendo presión, tratando de llevar a Canelo contra las cuerdas y colocando muchos golpes de poder. Canelo apostará al contragolpe, al cuerpeo, al golpeo a la zona media y a encontrarlo con algún impacto de KO a la barbilla.

Lo anterior es lo obvio, por ello es de esperar una primera mitad de la pelea intensa, donde veremos mucho volumen de golpeo y a los dos rivales en plena aptitud física. Pero, no debemos confiar lo previsible o lo obvio con lo que pueda realmente suceder. Hay razones para creer que tanto Chávez como Canelo, empezarán a desinflarse para la segunda mitad y ello necesariamente puede alterar las estrategias o colocar sorpresas en los planes de pelea.

Entre esas sorpresas iniciales, apuntamos la posibilidad de que Chávez afloje la presión y ceda la iniciativa para cuidar el desgaste físico o que Canelo elija jugársela en el intercambio duro muy temprano para no arriesgar a llegar sin gasolina a los asaltos finales del combate.

No tengo dudas en apuntar que en la primera mitad veremos la verdadera pelea y quien mejor haga las cosas debería liquidar el pleito en ese lapso de tiempo. Si tomamos en cuenta el mayor poder en la pegada de Chávez, unido a su reconocida asimilación, pese al favoritismo de Canelo, será el “Hijo de la Leyenda” quien a mi juicio tenga mayores posibilidades de lastimar a su rival y eventualmente noquearlo.

ACTITUD, INCERTIDUMBRE Y DRAMATISMO EN LA SEGUNDA MITAD

Pero si ello no ocurriera (el KO de Chávez a Canelo), si para el sexto episodio no se hubiera decidido nada, las cosas prometen ser dramáticas en la segunda mitad. Y lo más importante, es difícil pronosticar para quien serán más dramáticas las cosas, debido a que no hay manera de imaginar a cuál de los dos afectará más la pelea larga.

Si el pleito no se decide en los primeros seis asaltos, a medida que la batalla avance más importancia cobraran los factores anímicos: la motivación, el corazón, “la raza” y en esencia, la actitud. Es que seis asaltos a ritmo intenso, es de presumir que a Chávez le lleve toda la energía, dejando por cuenta de lo anímico casi todas sus posibilidades.

Con Canelo podría ocurrir algo parecido, si realmente el aumento de tonelaje le afecta, su boxeo bajará revoluciones, le faltara oxígeno, perderá referencias defensivas y disminuirá angustiosamente su ofensiva. De darse esa posibilidad, también el tapatío tendrá que recurrir a sus reservas anímicas para sobrevivir a una pelea complicada y en un escenario totalmente desacostumbrado.

Bajo una atmósfera tan pesada y por su tipo de boxeo, se supone que sea Chávez Jr. el que se vea beneficiado al pelear en esas condiciones. Pero también en esto mueren las teorías ante la imposibilidad de tener una lectura acertada – reitero – sobre los efectos de la rehidratación en la pelea larga.

UNICO PRONOSTICO: “PUEDE PASAR CUALQUIER COSA”

Esa es la única verdad sin discusiones. No hay predicciones, el único pronóstico fiable es que “puede pasar cualquier cosa”. No importan las adivinanzas ni los vaticinios de los miles de “expertos” que por estos días se multiplican como hongos, buscando su lugar en la fiesta. No hay predicción fiable y certera de antemano ante una batalla tan atípica y donde la competitividad deportiva se subordina al esfuerzo de uno (Chávez) para dar el peso y al misterio sobre el efecto que provoque el sobrepeso en el otro (Canelo).

Incluso, el favoritismo de Saúl “Canelo” Álvarez parte de una especulación sustentada en la presunción de que el peso pactado es una “trampa” tendida al rival y no necesariamente basada en su desempeño boxístico. El tapatío es más pequeño, tiene menor distancia, nunca ha enfrentado a un rival tan grande o tan pesado y pese a que subirá al ring con cerca de 180 libras, es un misterio el poder de su pegada. ¿Aumenta o disminuye su potencia?

Tampoco el tamaño, la pegada y la mejor asimilación puede garantizar algún favoritismo a Chávez, que ha ocupado el mayor tiempo de su campamento en bajar de peso y tomando en cuenta el esfuerzo realizado, nada permite garantizar que las 24 horas de viernes a sábado le alcancen para recuperarse. Si se recupera mi pronóstico se inclina levemente para Chaves por una razón elemental: es superior en tamaño, pegada y asimilación.

Pero eso es una mera especulación, rodeada de incógnitas. Tampoco hay certeza de que Ignacio “Nacho” Beristain haya logrado mejorar sus limitadas condiciones técnicas para conseguir una superación en lo boxístico ni que en cualquier momento asome lo peor de su ADN, la indisciplina o que cualquier desequilibrio emocional rompa con todas las buenas expectativas.

Lo dicho, es una pelea atípica, imprevisible, repleta de incertidumbre, incógnitas y misterios. Un desafío entre los pugilistas mexicanos más populares de la actualidad y que necesariamente debe ser tomado como una suerte de clásico nacional. No importa la poca técnica o las limitadas condiciones boxísticas de los dos rivales, el atractivo que despierta esta pelea pasa por el morbo y en especial, por la incapacidad de prever de antemano que es lo que vamos a presenciar. Una pelea a “puro madrazo” hasta que uno de los dos termine en la lona o un show dantesco donde un Chávez deshidratado acabe en la lona con el primer golpe recibido. Por ello y nada más que por ello, ante la pregunta que se repite en las redes sociales sobre, ¿quién gana?, la única respuesta coherente es que, “puede pasar cualquier cosa”.